Salud de la piel en cuidados intensivos

 

Mantener la piel sana en cuidados intensivos

En los pacientes de edad avanzada, es probable que el riesgo de daños en la piel sea mayor o aumente en cualquier entorno sanitario, y con una población cada vez más envejecida, mantener la piel de los pacientes sana es un reto importante para todos los profesionales sanitarios (Mark Collier, 2016)1.

Los efectos del envejecimiento en la piel incluyen la disminución de la reposición de colágeno y elastina, lo que hace que la piel se vuelva flácida o floja. También se produce un debilitamiento de la epidermis (capa superficial de la piel) que, junto con un aplanamiento de la cresta dérmica-epidérmica, hace que la piel sea más frágil. Además, la disminución del número y la función de las glándulas sudoríparas y la aparición de una hiperplasia de las glándulas sebáceas dan lugar a una menor producción de sebo. Esto contribuye a reducir los niveles de humedad de la piel. El aumento de la pérdida de agua transepidérmica, que provoca la sequedad de la piel al envejecer, puede agravar esta situación (Kaminar y Gilchrist, 1995).

Por lo tanto, es importante tener en cuenta que todos estos efectos del envejecimiento en la piel la hacen más susceptible a la aparición de lesiones. Casi el 80% de los pacientes de cuidados intensivos tienen más de 50 años2, algo que, en combinación con otros retos como la inmovilidad prolongada, la presión, la fricción y la humedad, aumenta el riesgo de rotura de la piel. Por ello, resulta esencial una estrategia sencilla y eficaz centrada en la salud de la piel.

Medline ofrece una solución sencilla en 3 pasos

PASO 1 – Limpiar la piel

Limpiar la piel a fondo para eliminar todos los irritantes, incluidos los fluidos corporales. Cuando se expone a la orina o a las heces, el pH de la piel cambia, y esto provoca un aumento de la permeabilidad y una reducción de la barrera natural de la propia piel. La limpieza de la piel también garantiza el mantenimiento de la función natural de la piel (Wounds UK Best Practice statement, 2012).

Después de la limpieza, asegúrate de que la piel esté completamente seca.


PASO 2 – Mantener el exceso de humedad alejado de la piel

Cuando exista el riesgo de que la piel del paciente se exponga a un exceso de humedad y fluidos, coloca un protector superabsorbente Ultrasorbs del tamaño adecuado bajo su cuerpo.  Esto absorberá la humedad y la evitará, ayudando a mantener la piel seca.


PASO 3 – Proteger e hidratar la piel

Aplicar una crema o película de barrera hidratante para hidratar y proteger la piel vulnerable, creando así una barrera física y minimizando la exposición a irritantes y a una humedad excesiva, como los fluidos corporales.

Buena nutrición e hidratación

Asegurarse de que los pacientes mantienen un peso saludable y una buena ingesta de líquidos resulta esencial para proteger la integridad de su piel. Deben llevar una dieta equilibrada y una ingesta de 6 a 8 vasos de agua al día. Por el contrario, una mala nutrición y un nivel de hidratación por debajo del recomendado influyen en gran medida en la curación de todas las heridas, ya que dificultan la reparación de los tejidos y la piel.

 


Referencias

1. Collier Mark (2016). Protecting Vulnerable skin from moisture associated skin damage, British Journal of Nursing, 25, No 20: Tissue Viability Supplement1. Collier Mark (2016). Protecting Vulnerable skin from moisture associated skin damage, British Journal of Nursing, 25, No 20: Tissue Viability Supplement
2. NHS Hospital Episode Statistics (HES) data, 2017-18

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